
El Foro Iberoamericano de REGAR, que albergó Argentina, reforzó la cooperación regional y el rol clave de las pymes en plena revolución digital.
San Carlos de Bariloche, ese rincón andino que mezcla el encanto de los lagos con la monumentalidad de la Cordillera -un lugar para recordar-, fue el escenario del exitoso Foro Iberoamericano de Sistemas de Garantía de la Red Iberoamericana de Garantías, REGAR, en su XXVIII edición. El encuentro fue, sin duda, mucho más que una sucesión de conferencias: resultó un parón estratégico para debatir, conectar y anticipar los desafíos que enfrentan las pymes en Iberoamérica y España.
No se puede obviar la elección del lugar. Bariloche, en la provincia argentina de Río Negro, es uno de los motores turísticos del país sudamericano, pero también un símbolo del empuje regional. Su elección para esta edición tuvo, además, una carga simbólica: en tiempos de incertidumbre y disrupción tecnológica, es en la periferia donde pueden nacer las grandes ideas. Y REGAR, al igual que FOGARIO -anfitrión de esta cita- lo saben.
La Red Iberoamericana de Garantías (REGAR) ha demostrado en su más de un cuarto de siglo de trayectoria que el trabajo en red da resultados. En este Foro, se pusieron sobre la mesa debates que van desde la transformación digital en las garantías hasta los marcos normativos de los diferentes territorios, pasando por el papel de los organismos multilaterales en la inclusión financiera.
Tomar el pulso al ecosistema pyme
Pero más allá de lo que surgió en esas mesas de alto nivel, en otras, las que compartieron los asistentes -estrenamos el Networking de una manera algo más oficial que lo oficiosa que había sido en ediciones precedentes-, se generó un espacio de camaradería profesional en torno al aprendizaje colectivo. Ese es, precisamente, uno de los valores principales de estos encuentros. Porque, los foros de REGAR son, en esencia, la cristalización de un trabajo anual conjunto. Como suele repetirse entre quienes participan año tras año: son un punto de llegada para lo realizado y un punto de partida para lo que vendrá. A lo largo de dos días intensos -que estuvieron precedidos por la Asamblea y una esmerada Pasantía en Buenos Aires de la mano de Fogaba-, representantes de SGR, entidades multilaterales, gobiernos provinciales, organismos de desarrollo y líderes empresariales compartirán buenas prácticas, proyectos y visiones. Es la oportunidad de pulsar, en tiempo real, el estado de salud del ecosistema pyme en Iberoamérica.
Uno de los temas transversales del evento fue -no podía ser de otra manera- la inteligencia artificial (IA). A nadie puede extrañarle. Estamos ante un fenómeno que, como ya han alertado no pocos empresarios, transforma desde la búsqueda de un producto hasta el proceso de venta. Por supuesto, no pocas metodologías de trabajo. El día a día. La IA no es el futuro, es el presente. Y aquellas pymes que sepan adaptarse con rapidez, encontrarán oportunidades donde otros sólo ven incertidumbre.
La IA impactará en la operativa, la gestión de riesgos, el pricing de las garantías y la creación de nuevos productos. Por eso, el Foro abordó en diferentes paneles cómo la digitalización permite escalar las operaciones de garantía, con datos, con algoritmos, con inteligencia… Con casos concretos que pudieron palparse gracias a la generosidad de los ponentes. La IA crecerá, seguirá avanzando, pero siempre, siempre, deberá hacerlo con supervisión humana. Porque, sin el barniz de la inteligencia natural, el futuro se complicará. Y mucho.
REGAR, la necesidad estratégica
Con estas premisas, parece una obviedad decir que, hoy más que nunca, sumarse a REGAR no es una opción para las entidades del ecosistema de garantías. Es una necesidad estratégica. Frente a las tensiones geopolíticas, los riesgos financieros globales y las disrupciones tecnológicas, la cooperación es el mejor escudo. La Red inyecta algo que no se puede comprar a quienes forman parte de ella: acceso a conocimiento y experiencias compartidas.
Esa inteligencia colectiva que sólo se da cuando las organizaciones entienden que la competencia cede espacio a la colaboración cuando el objetivo es común. Y éste no es otro que impulsar a las pequeñas y medianas empresas, fortalecer el tejido productivo y generar empleo de calidad.
España lo sabe bien, e Iberaval, como representante del país en REGAR, lo materializa con cifras: más de 8.000 millones de euros movilizados en casi 220.000 operaciones a lo largo de su historia. Y con un propósito compartido: la financiación como instrumento de transformación y progreso.
Un galardón que ya es ADN REGAR
Otro de los momentos más esperados del Foro fue la entrega de los Premios Pablo Pombo, que han alcanzado ya estatus de referente institucional. Premian iniciativas, por supuesto, pero también reflejan un modelo de gestión, una cultura organizacional que entiende que las garantías son una herramienta técnica, pero también una palanca estratégica de desarrollo. Este galardón reconoce las mejores prácticas, la innovación en productos, el impacto social y la capacidad de adaptación. Y su prestigio es tal que forma parte ya del ADN de REGAR.
En los diferentes paneles del Foro se hizo también patente la diversidad y riqueza del ecosistema de garantías. Desde Argentina hasta República Dominicana, de México a Chile, de Perú a España, las voces fueron, una vez más, múltiples, pero el mensaje común: la pyme es el motor de nuestras economías. Los datos lo confirman: en Iberoamérica, el 99 por ciento del entramado empresarial está compuesto por pequeñas y medianas empresas, que generan entre el 60 por ciento y el 70 por ciento del empleo. Las garantías, en este contexto, se convierten en instrumentos democratizadores del crédito.
La resiliencia argentina
Además, en esta edición del Foro, se reconoció el coraje de los anfitriones argentinos, que han demostrado resiliencia en un entorno macroeconómico desafiante. Como destaca la propia red, su capacidad de organización y acogida refuerza el espíritu REGAR: compartir, adaptarse y crecer.
Quienes participamos en este Foro volvimos a casa con la pila cargada, con ideas nuevas, datos actualizados, nuevos contactos… pero, sobre todo, con la certeza de que ser parte de REGAR es sumar al engranaje de una solución real a los desafíos económicos del siglo XXI. Porque el mundo vive una nueva revolución. Una revolución de la IA, de la sostenibilidad, de la inclusión. Y sólo se podrá avanzar si las entidades públicas y privadas, los sistemas de garantía y las instituciones multilaterales trabajan en red.
Como en Bariloche: rodeados de naturaleza, conectados con el mundo. Así se fraguan las ideas que transforman.
Presidente de REGAR / Director General de Iberaval











