La inteligencia artificial ya dejó de ser una tendencia futurista para convertirse en una herramienta concreta dentro del día a día empresarial. Sin embargo, cuando miramos de cerca cómo la están utilizando las pequeñas y medianas empresas, aparece una realidad interesante: hay adopción, pero todavía falta profundidad.
Según un reciente estudio, el 36% de las pymes ya utiliza herramientas de inteligencia artificial. Pero lo más llamativo es que más de la mitad lo hace a través de versiones gratuitas, lo que refleja un uso más experimental que estratégico.
Uso creciente, pero con enfoque limitado
Este dato confirma algo que se viene observando en distintos mercados: las pymes están dando el primer paso hacia la digitalización avanzada, pero todavía no logran integrar la IA en el corazón de su negocio.
En muchos casos, estas herramientas se utilizan para tareas puntuales como:
- Generación de contenido
- Automatización básica
- Asistencia administrativa
Es decir, aplicaciones útiles, pero que no necesariamente transforman la competitividad de la empresa.
El problema no es la tecnología, sino el enfoque. Muchas pymes ven la IA como una herramienta táctica, cuando en realidad su potencial está en lo estratégico.
La brecha entre percepción y realidad
Otro punto clave es la diferencia entre lo que las empresas creen y lo que realmente están haciendo.
Aunque una gran mayoría considera que está digitalizada, solo una pequeña parte tiene una adopción sólida de tecnologías como inteligencia artificial, cloud o ciberseguridad.
Esto genera una falsa sensación de avance, cuando en realidad muchas empresas todavía están en etapas muy iniciales.
Agilidad vs. resultados
Curiosamente, las pymes tienen una ventaja importante: son más rápidas que las grandes empresas para adoptar nuevas tecnologías. En promedio, pueden implementar soluciones de IA en poco tiempo.
Pero esa agilidad no siempre se traduce en resultados.
La falta de planificación, capacitación y visión a largo plazo hace que muchas implementaciones no generen impacto real en ingresos o productividad.
El verdadero desafío: pasar de probar a integrar
Hoy el gran desafío no es empezar a usar inteligencia artificial, sino saber cómo integrarla de forma inteligente en el negocio.
Esto implica:
- Invertir más allá de herramientas gratuitas
- Capacitar al equipo
- Aplicar la IA en procesos clave como ventas, financiamiento y análisis de clientes
- Medir resultados concretos
En otras palabras, dejar de ‘probar’ y empezar a ‘construir’.
¿Qué significa esto para el ecosistema de garantías?
Para instituciones como REGAR y su red de apoyo a las pymes, este escenario abre una oportunidad clara.
La inteligencia artificial puede:
- Mejorar la evaluación de riesgo
- Optimizar procesos de financiamiento
- Facilitar el acceso al crédito
- Generar información más precisa para la toma de decisiones
Pero para lograrlo, es clave acompañar a las pymes no solo en el acceso a herramientas, sino en el desarrollo de una estrategia digital real.

Una transición en marcha
Las pymes están en un punto de inflexión. Ya dieron el primer paso hacia la inteligencia artificial, pero el verdadero salto competitivo todavía está por venir.
El reto ahora no es tecnológico. Es estratégico.
Y quienes logren dar ese paso —pasar de lo gratuito y experimental a lo integrado y escalable— van a marcar la diferencia en los próximos años.






